Juristas Contra el Ruido

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El ruido (II). Aeropuertos, carreteras y ferrocarriles

La contaminación acústica procedente de carreteras, aeropuertos y ferrocarriles es un problema que los ciudadanos plantean de manera constante. El motivo suele ser la falta de adopción por parte de las Administraciones de medidas correctoras del ruido que soportan en sus viviendas o la insuficiencia de las aplicadas.

Entre los motivos que las Administraciones exponen para justificar la demora está la falta de aprobación de los mapas estratégicos de ruido o de los planes de acción. Mientras dichos instrumentos se aprueban, la Administración debe adoptar medidas provisionales para cumplir los niveles de ruido exigidos por las normas, los ciudadanos no tienen que soportarlos cuando constituyan peligro grave para su salud; en otros casos, los mapas de ruido existentes se revisan sin que se hayan implantado las medidas previstas, a pesar de que han podido transcurrir muchos años desde que la infraestructura entró en funcionamiento.

Las Administraciones también invocan que las viviendas se han construido con posterioridad a la infraestructura. Sin embargo, resulta irrelevante que las viviendas se construyan antes o después que la infraestructura: ésta es la que debe adaptase a la nueva situación pues es la que genera contaminación y los particulares han adquirido sus viviendas legalmente. Prevenir la contaminación acústica y asegurar que se respetan los derechos a un medio ambiente adecuado a la salud, a la intimidad y a la inviolabilidad del domicilio, es una cuestión que requiere una correcta planificación urbanística y, por tanto, la coordinación entre las Administraciones responsables de las infraestructuras de transporte y los ayuntamientos.

El coste económico de las medidas preventivas y correctoras del ruido debe estar previsto en los proyectos de infraestructura y deben reservarse los recursos presupuestarios para su ejecución. Cuando la Administración carece de presupuesto, se sugiere que adopte medidas provisionales de menor coste hasta que puedan acometerse las previstas.

Última actualización en Miércoles, 23 Marzo 2016 10:30

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Afectados por el ruido alertan de que los ayuntamientos incumplen la legislación

Aunque se han producido avances desde la aprobación de la Ley del Ruido de Castilla y León, en mayo de 2009, queda mucho camino por recorrer. La conciencia social es mayor, algunos ayuntamientos y empresarios han reaccionado y las denuncias que se interponen por exceso de decibelios suelen fallarse a favor de los denunciantes, pero los niveles de ruido siguen sin alcanzar la legalidad y todavía estamos a años luz de la ‘paz’ que se escucha en gran parte de los países occidentales. Entre las asignaturas pendientes: que los particulares no se conformen y se animen a denunciar sin necesidad de llegar al borde del ataque de nervios y que los ayuntamientos –en el caso de Valladolid, fundamentalmente los de los pueblos– cumplan con las obligaciones establecidas en la normativa regional.

Hace tan solo unos días, el Juzgado Contencioso Administrativo número 4 de Valladolid daba la razón a un vecino de La Cistérniga y condenaba al Ayuntamiento de esa localidad a tomar medidas, «como es su obligación», para poner fin a los ruidos ocasionados por el bar La Cañada y a abonar las costas del proceso judicial. Se da la circunstancia, en este caso, que el exceso de ruido probado por el informe aportado por la defensa jurídica del demandante, propietario de un inmueble en la calle Cañada Real de Soria, junto al establecimiento hostelero, no hace referencia al estruendo ocasionado por la música o la televisión, sino al de las persianas, el movimiento del mobiliario y, sobre todo, al griterío de la gente en la puerta de emergencia del establecimiento.

Y es que, tal y como explica el letrado que ha llevado el caso, Agustín Bocos, aunque el Ayuntamiento argumentó en un principio que no tenía competencias sobre el ruido que se genera en una terraza comunitaria, la sentencia ha puesto de manifiesto que las instituciones locales están obligadas a intervenir ante denuncias vecinales que adviertan del incumplimiento de los parámetros establecidos por la Ley del Ruido. De hecho, la organización que preside el letrado vallisoletano, la Asociación Juristas contra el Ruido, ya auguró hace unos años, con motivo de la prohibición del consumo de tabaco en los bares, que se incrementarían los conflictos vecinales por las molestias que generan los fumadores que se concentran a las puertas de los bares.

Vía penal: último recurso

El vecino de La Cistérniga ha ganado la primera batalla y después de varios años de protestas. El procedimiento se ha dilatado porque se inició contra el propietario del bar y por la vía penal y, como explica el letrado, «las sentencias condenatorias penales por contaminación acústica solo llegan a buen término cuando hay prevaricación en los responsables municipales o el daño medioambiental es muy grande y normalmente, tal y como sucedió en este caso, los denunciados son absueltos». Por otro lado, el fallo actual condena al Ayuntamiento por el exceso de ruido, pero desestima su responsabilidad en lo que al presunto incumplimiento del horario de cierre por parte del establecimientos de refiere, por ser esta cuestión competencial del Gobierno regional.

En cualquier caso, contra ella cabe recurso de apelación, como ha sucedido con la sentencia condenatoria al Ayuntamiento de Medina del Campo, fallada también por la vía contenciosa y argumentada por el mismo letrado –uno de los mayores especialistas españoles en procedimientos por ruidos–. La Justicia dio este otoño la razón a un vecino medinense al que molestaba el estruendo ocasionado por el camión municipal de la basura y condenaba al Ayuntamiento no solo a pagarle una indemnización de ocho mil euros, sino a adoptar las pertinentes medidas para reducir esta contaminación acústica del servicio municipal de limpieza.

La lucha de Francisco García había sido larga, desde el año 2007, y hasta ese momento totalmente infructuosa –ni siguiera llegaron a efectuarse las pertinentes mediciones– hasta que llegó al juzgado, aunque, finalmente, el Ayuntamiento ha decidido presentar un recurso de apelación. Habrá que esperar a una sentencia firme.

A diferencia de los ayuntameintos, que por falta de medios o por dejadez no suelen cumplir sus responsabilidades en materia de Ruido, Bocos reconoce que en los últimos años el Ayuntamiento de Valladolid se ha ‘puesto las pilas’ y prácticamente ha resuelto «gravísimos» problemas como los que se producían en la calle de bares Francisco Suárez. «Hay que reconocerlo. Esa calle era un auténtico calvario (había locales sin licencia, discotecas con licencias de churrerías, etc) y el Ayuntamiento lo ha resuelto de forma satisfactoria. El mayor problema de Valladolid capital quizás se concentra ahora en la calle Macías Picavea».

La mayoría de las denuncias por ruidos que tramita esta asociación, creada en 2001, continúan produciéndose por la falta de aislamiento acústico en los locales de ocio, aunque también son habituales las que tienen como origen un vecindario poco solidario (ruidoso, discutidor o fiestero) o la existencia de animales, fundamentalmente perros a los que no se les proporciona el cuidado necesario y se quejan durante varias horas al día.

Fuente: El Norte de Castilla.

Última actualización en Miércoles, 14 Enero 2015 19:21

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Condenan al Ayuntamiento de Medina del Campo por los ruidos del camión de la basura

El Consistorio deberá mitigar la contaminación acústica del servicio municipal de limpieza.
El Juzgado de lo Contencioso Administrativo establece una indemnización de ocho mil euros para el demandante.

No es la primera vez; pero, desde luego, tampoco es muy habitual sobre todo que llegue a los tribunales. En el caso de Medina del Campo llegó y el vecino ganó, al menos por el momento. El Juzgado Contencioso Administrativo número 2 de Valladolid ha fallado a favor de un vecino al que molestaban los ruidos del camión de la basura y ha condenado al Consistorio medinense no solo a pagarle una indemnización de ocho mil euros, sino a adoptar las pertinentes medidas para reducir esta contaminación acústica del servicio municipal de limpieza.

Última actualización en Miércoles, 03 Diciembre 2014 18:11

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Condenados al ruido

Condenados al ruido

Somos el país más ruidoso del mundo, por encima de griegos e italianos; nuestra tolerancia al ruido, como sociedad, es cercana al infinito

ESCRIBÍA la semana pasada que si algo me suele llamar la atención de mis esporádicas estancias en países de Centroeuropa es el magnífico acondicionamiento de viviendas y locales (allí no hay braseritos cutres, decía), y, sobre todo, la ausencia de ruidos innecesarios, la prevalencia del silencio en la mayoría de los lugares, desde parques y cafés hasta estaciones de tren o calles.

El contraste con nuestras ciudades meridionales es, verdaderamente, abismal. Me dirán algunos críticos que idealizo esos parajes, que la vida allí es verdaderamente aburrida, y que nada como un buen velador al aire libre con cerveza fresquita para alegrarnos la existencia. Puede. Pero, créanme, somos el país más ruidoso del mundo, por encima de griegos o italianos. Nuestra tolerancia con el ruido, como sociedad, es cercana al infinito, siempre y cuando no nos afecte directamente, claro.

Asistí desde Friburgo a la polémica sobre los cierres de determinados bares de copas las navidades pasadas en calles céntricas de Sevilla y, también, a la reacción al respecto de  Juristas contra el Ruido y la Plataforma por el Descanso tachando esas medidas de irrisorias. No puedo estar más de acuerdo con ellos, máxime, cuando uno vive durante un par de semanas en geografías donde por un simple ladrido de un perro más allá de las diez de la noche o un televisor más alto de lo razonable la Policía actúa con toda contundencia.

Somos imbatibles a la hora de redactar y aprobar normativas regulatorias que descienden al más mínimo detalle. Pero somos unos verdaderamente desastres en aplicarlas. Últimamente, en diversos ayuntamientos andaluces, se han aprobado las correspondientes Ordenanzas contra la Contaminaciones Acústicas (sic) y contra el Ruido. Muchas regulan hasta las salidas de las carretas del Rocío (faltaría más), pero basta echar una ojeada por encima a cualquiera de ellas para comprender que no son sino, en muchos casos, papel mojado y que la voluntad política de hacerlas cumplir (y enfrentarse a gremios influyentes) es igual a cero.

Eso sí, que no le toque a ningún concejal un bar de copas en los bajos de su casa; o un pastor alemán ladrando toda la madrugada en el adosadito de al lado. Basta leer el preámbulo pomposo de la Ordenanza de, por ejemplo, Sevilla (cincuenta y tres páginas de detallismos kafkianos), para entender que algunos de nuestros dirigentes viven en universos paralelos. Juristas contra el Ruido, que lleva años denunciando el estado al que hemos llegado en lo que según la jerga se denomina "contaminación acústica", casi no tendría razón de ser en otras latitudes, donde la educación y el respeto prevalecen por encima normas y ordenanzas que no se aplican.

Claro que allí en el Norte no "disfrutan" de gin tonics en la calle o de terracitas al aire libre, nuestro I más D.

Por León Lasa. Fuente: http://www.diariodejerez.es/article/opinion/1938187/condenados/ruido.html

Última actualización en Lunes, 12 Enero 2015 20:15

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A más ruido del tráfico, mayor mortalidad por enfermedades respiratorias

Relacionan la mortalidad por enfermedades respiratorias con el ruido del tráfico

Por primera vez una investigación, con nombre y apellidos españoles, relaciona el ruido del tráfico con el aumento de la mortalidad por enfermedades respiratorias, concretamente en personas mayores de 65 años con patologías de base (respiratorias o circulatorias). En este sector de la población, aseguran los autores del estudio, publicado en European Respiratory Society, "el impacto del ruido sobre la mortalidad es similar al atribuible a la contaminación ambiental, también relacionada con el tráfico en las grandes ciudades".

Última actualización en Miércoles, 05 Febrero 2014 14:44

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