Juristas Contra el Ruido

Asociación contra el ruido de Badajoz: «Si el Ayuntamiento no se pone las pilas, acabaremos como en Cáceres»

José María Iglesias muestra decenas de denuncias presentadas por los vecinos contra bares. :: c. moreno  :: hoy.es

La agrupación ha presentado 90 denuncias contra bares del Casco Antiguo en dos años

Hace algo más de dos años que un grupo de vecinos del Casco Antiguo de Badajoz se unió para crear la Asociación contra el Ruido Espantaperros. En este tiempo han presentado 90 denuncias contra bares del centro, pero no están satisfechos. Consideran que no ha habido suficientes avances para proteger la salud de los residentes de la zona y creen que el conflicto puede acabar en los tribunales. «Si realmente el Ayuntamiento de Badajoz no se pone las pilas, tendremos que acabar como en Cáceres», concluye José María Iglesias, presidente de esta agrupación.

El caso de Cáceres supone un empujón para las reivindicaciones de Espantaperros. La sentencia ha sido dura con los empresarios infractores de La Madrila y con los políticos municipales por inacción. La exalcaldesa cacereña, Carmen Heras, ha sido condenada a dos años de cárcel por un delito continuado de prevaricación medioambiental. «La propia jueza dice que es un atentado contra la salud. Es que llevamos mucho tiempo luchando. No se trata solo de descanso, se trata de la salud de los vecinos y la salud es muy importante», añade Iglesias.

El presidente de la Asociación contra el Ruido Espantaperros espera que las negociaciones con el Ayuntamiento, por ejemplo en la recién creada Mesa del Ruido, den sus frutos y puedan atajar los incumplimientos de la normativa que denuncian cada semana: bares que cierran más tarde de lo que deben, basura en las calles, exceso de terrazas, gente bebiendo en las calles... Por el momento Iglesias siente que esta vía va muy lenta. Si no logran avances, seguirán los pasos de los vecinos de Cáceres. Allí han pasado 20 años luchando. Aquí no quieren que se alargue tanto.

José María Iglesias Asociación contra el ruido «La propia jueza en Cáceres dice que se trata de un atentado contra la salud. No es solo por descanso, se trata de salud»

La mayor frustración para los vecinos es que las denuncias no avanzan. Aseguran que las quejas que presentan ellos ante la Policía Local y las propias sanciones que detectan los agentes no se concretan en expedientes que multen o cierren a los bares infractores. «Tras la primera mesa del ruido, la Policía Local realizó una inspección y puso 54 infracciones en poco tiempo», recuerda el portavoz de Espantaperros. Sin embargo, los vecinos se preguntan por qué esos expedientes no se tramitan. «Hay bares con 50 denuncias y siguen abiertos».

Los residentes de la zona también reclaman mayor intervención de la Policía Local. Que sus inspecciones no sean puntuales, sino que haya una vigilancia continua cada fin de semana, y que cada infracción que detecten sea multada. «Lo único que pedimos es que hagan cumplir la ley. No hace falta crear más legislación. Ya existe. Solo hay que hacerla cumplir», concluye Iglesias.

En concreto, la Asociación contra el ruido Espantaperros se refiere a la Ley del Ruido. Una normativa nacional desarrollada en dos reales decretos. Además, Badajoz cuenta con la Ordenanza de Policía Urbana, que persigue, entre otras infracciones, el beber en la calle o los veladores que incumplen la normativa.

Una de las estrategias de estos vecinos pasa por implicar a la Policía Nacional en este conflicto. La competencia es municipal, pero los afectados alegan que hay leyes nacionales que persiguen la contaminación acústica, por lo que esperan reunirse con la delegada del Gobierno en Extremadura para pedirle la implicación de este cuerpo de seguridad.

Otro de los conflictos abiertos en Badajoz son las mediciones del ruido. Para declarar la Zona Saturada de Ruidos se contrata a una empresa privada, pero estos estudios solo se realizan cada 4 años. Los afectados quieren que se controle el exceso de contaminación acústica de forma regular para que las denuncias tengan efecto.

En Badajoz el problema, según los residentes, es que la Policía Local carece de sonómetro, así que no pueden realizar mediciones cuando se lo reclaman. El Servicio Municipal de Protección Ambiental sí cuenta con un equipo de este tipo, añade Iglesias, pero la competencia para atender las denuncias de los vecinos es de la Policía Local.

En Cáceres los vecinos, tras la inacción de los representantes locales, presentaron una querella. En principio la Fiscalía no avanzó en el caso, pero los vecinos lograron que interviniese el Seprona, el servicio de protección ambiental de la Guardia Civil. Las mediciones de ruido fueron claves para empujar el proceso y lograr la condena finalmente.

Los vecinos pacenses se sienten atrapados en una trampa por la falta de mediciones. El presidente de Espantaperros no descarta lograr, por vía judicial, que permitan intervenir al Seprona en Badajoz y que sean sus peritos los que demuestren la contaminación acústica que sufren.

En cuanto a la Mesa del Ruido, Iglesias cree que es positivo, un canal de comunicación con la administración. «Pero es difícil porque se le ha dado mucha manga ancha a los bares durante muchos años».

Uno de los temas más candentes en las mesas del ruido es la negociación de la ampliación de horarios en las citas especiales. Para Espantaperros, se ha abusado de este recurso durante años. Por ejemplo, dando dos horas más a los bares durante más de un mes en Navidad. Esta agrupación considera que lo razonable es que se limite a fechas muy concretas, por ejemplo el día Nochevieja o el de Reyes.

La próxima Mesa del Ruido se reunirá en breve para debatir, entre otros asuntos, los horarios y las condiciones de los bares en Carnaval. Tanto Espantaperros como SOS Casco Antiguo, dos de las agrupaciones vecinales que forman parte de la mesa, rechazan que los locales puedan poner barras y música en el exterior.

Por último, José María Iglesias dice que el código ético que firmaron algunos bares pacenses hace unos meses comprometiéndose a cumplir la normativa no ha servido de nada. Los vecinos aseguran que no han percibido ningún cambio. «Me parece un código estético, para lavar su imagen».

Fuente: hoy.es

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