La memoria sufre, es más fácil que engordes, que te pongas enfermo…

  • La memoria sufre, es más fácil que engordes, que te pongas enfermo…
  • Hasta ahora la falta de sueño se vinculaba a una peor salud y no tanto a quehaceres como ducharse, cocinar o vestirse.
  • Estos problemas de incapacidad se agudizan cuando la persona lleva años con problemas para dormir correctamente.

No dormir las horas necesarias, sufrir insomnio, trasnochar más de la cuenta y de manera continuada… Sabemos que no es lo más aconsejable, pero, ¿hasta qué punto y de que formas afecta a nuestra salud no tener un sueño saludable? Diferentes estudios ofrecen respuestas.

Tu memoria sufre

Las últimas teorías propuestas por la investigación del sueño implican a este como un elemento esencial a la hora de vaciar los residuos que se acumulan en tu cerebro durante el día. Estás bombardeado con todo tipo de información sensorial, la mayoría de la cual no usarás. Tu cerebro utiliza el estado de reposo para exportar el líquido cefalorraquídeo no utilizado de su cerebro, a través del torrente sanguíneo y de ahí al hígado, donde puede ser procesado como desecho.

No dormir lo suficiente impide que este proceso ocurra. Los materiales de desecho se acumulan y el cerebro tiene problemas para determinar quérecuerdos son los ‘válidos’. Esto se hace patente, por ejemplo, en los estudiantes que se exceden en las horas de estudio en las épocas de exámenes.

Es más fácil que engordes

Para mantener su apetito a raya entran en juego dos hormonas: la leptina (dice al cerebro que se está saciado) y la ghrelina (le dice que tienes hambre). Un estudio establece que en los trasnochadores, los niveles de ghrelina se suelen disparar.

Además, cuando no se duerme lo suficiente, los procesos metabólicos responsables de digerir los alimentos y convertirlos en energía no se realizan de manera correcta, ya que este proceso suele realizarse en segundo plano y es durante el sueño cuando el cuerpo metaboliza en buena parte los alimentos.

Por último, también está demostrado que la privación de sueño provoca que optemos por consumir más alimentos ricos en grasas y altos en calorías.

Tu sistema inmunológico se resiente

“Muchos estudios muestran que nuestras células T disminuyen si no tenemos un sueño reparador”, recuerda el doctor Diwakar Balachandran, director del Centro del Sueño en el Centro de Cáncer de la Universidad de Texas en Houston. “Y también aumentan las citocinas pro-inflamatorias, lo que podría potencialmente conducir a un mayor riesgo de desarrollar un resfriado o gripe“.

Problemas en las tareas cotidianas del día a día

Investigadores de la Universidad de Purdue en West Lafayette (Estados Unidos) han descubierto que la aparición de problemas crónicos de sueño puede aumentar el riesgo de tener problemas más adelante para realizar actividades cotidianas del día a día, como ducharse, cocinar o vestirse. Así se desprende de los resultados de un estudio que fueron publicados en la revista Journal of the American Geriatrics Society, cuyos autores reconocen que hasta ahora la falta de sueño se vinculaba a una peor salud pero no se había analizado en qué medida afectaba a los quehaceres diarios.

Aunque las tasas de discapacidad están disminuyendo, hasta uno de cada cinco adultos mayores tienen al menos una limitación para llevar a cabo tareas cotidianas en su día a día. Y según explica Elliot Friedman, autor del estudio, “la mayoría suele subestimar el impacto que puede tener el no dormir lo suficiente”.

En este trabajo, Friedman y su equipo analizaron datos de dos encuestas realizadas entre los años 1995-1996 y 2004-2006 que incluyeron a un total de 3.620 personas que tenían entre 24 y 75 años cuando se inició su seguimiento. Los participantes debían responder a preguntas sobre cualquier problema de sueño que hubieran tenido en el pasado y su capacidad para completar tareas cotidianas como bañarse, vestirse o caminar, así como otras más complejas como agacharse, pasar la aspiradora, cargar con la compra, subir escaleras o correr.

En ambas encuestas, alrededor del 11% de los participantes informaron de problemas crónicos del sueño. Y en comparación con las personas que dormían bien, las personas con falta de sueño en la primera encuesta eran un 55 por ciento más propensas a reportar una mayor limitación en sus actividades cotidianas una década más tarde, así como un 28% más propensos a tener más dificultad al realizar las tareas más complejas.

Entre los participantes que estaban en el primer estudio y no presentaban ninguna discapacidad, los que tenían problemas de sueño eran dos veces más propensos a tener problemas con las tareas cotidianas 10 años más tarde y el 70% tenían problemas con las tareas más complejas.

Los investigadores también observaron que había indicadores que podían influir, tales como factores demográficos, problemas de salud, obesidad, tabaquismo, que fueron tenidos en cuenta para asegurarse de que estos factores no eran los responsables de su incapacidad.

La edad no tiene efecto

En cambio, vieron que la edad no tuvo ningún efecto sobre este mayor problema para hacer tareas de la vida cotidiana, si bien entre los más jóvenes la incapacidad para tareas más difíciles asociada a los problemas de sueño fue menor.

“Si el sueño no es reparador, las personas tienen menos probabilidades de estar físicamente activo, y tanto la escasa actividad física como el comportamiento sedentario son factores de riesgo de discapacidad”, ha destacado Friedman.

El doctor Andrew Lim, experto en los efectos del sueño de la Universidad de Toronto (Canadá) que no ha participado en este trabajo, lamenta que no se hayan analizado qué factores de la falta de sueño se vincularon a esta mayor incapacidad. Asimismo, recuerda que suele estar relacionado a otros problemas como dolor en las articulaciones, enfermedades mentales o del corazón.

Fuente: 20minutos.es