Los vecinos de las casas terreras de este barrio exigen que se abra un nuevo acceso al vertedero para anular los ruidos y malos olores de los camiones de basura. El Cabildo aprobó el proyecto el lunes pasado y trata de ejecutarlo de urgencia

En las casas terreras de Hoya de La Plata el despertador se ha convertido en un producto innecesario. Los vecinos saben que se acerca la hora de despertarse porque se incrementa el ruidoso paso de camiones de basura junto a sus viviendas, camino del vertedero de Salto del Negro. «A partir de las cinco de la mañana sube el número de camiones y ya sabes que va a amanecer», se queja el presidente de la asociación de vecinos y cultural Hoya de La Plata Original, José Luis Mesa Jiménez, «esto es una tortura, 24 horas al día y 365 días al año».

Cuando alguno de los camiones de basura, de los trece municipios grancanarios que depositan sus restos en lo que hoy se conoce como Ecoparque Norte, pasa por las calles de Hoya de La Plata, el ruido se convierte en algo ensordecedor. «Los vecinos no descansamos y hay personas enfermas que no son tenidos en cuenta», explican las vocales de la asociación Ana María Trinidad, Miriam Carolina Segura y Fabiola Henríquez.

La nueva directiva vecinal expresa un hartazgo antiguo, no en vano llevan así 41 años.

Y el ruido no es el único problema que representa el tránsito continuado de camiones de basura. Tras ellos dejan un rastro oloroso al que no se puede acostumbrar nadie nunca.

Por si fuera poco, los vecinos de esta parte de Hoya de La Plata también denuncian que el tránsito de camiones representa una amenaza para los peatones.

«El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se lava las manos», prosiguen los afectados, «lo que pedimos es que se haga una entrada alternativa al vertedero de Salto del Negro para que los camiones dejen de pasar por delante de nuestras casas».

Solución técnica

Desde el Cabildo de Gran Canaria, la consejera de Medio Ambiente, Inés Jiménez, se mostró comprensiva con el problema que sufren estos vecinos. «Es una reivindicación justa porque están afectados por los ruidos y los malos olores», aseguró la también vicepresidenta segunda de la institución insular, «es un asunto de salud pública que tenemos que resolver».

Jiménez informó de que el lunes pasado, el Consejo de Gobierno del Cabildo de Gran Canaria aprobó técnicamente el proyecto de creación de una nueva vía de acceso al vertedero por la zona del Tívoli e instó «la tramitación de urgencia de todos los procedimientos para su ejecución».

La consejera aseguró que la solución no es sencilla, «pero los vecinos tienen toda la razón del mundo y el proyecto va en buen camino».

La decisión de crear una nueva carretera exigirá, en todo caso, la tramitación de numerosos informes ya que la nueva vía afecta a los municipios de Las Palmas de Gran Canaria y de Telde, y además requiere que se tengan en cuenta las exigencias que haga el órgano medioambiental.

Los siguientes pasos que dará el Cabildo de Gran Canaria son la solicitud de un informe de compatibilidad del proyecto con el planeamiento urbanístico de Las Palmas de Gran Canaria, para lo que se ha solicitado cita en el registro del Ayuntamiento el próximo miércoles; luego se encargará el inicio del expediente de adquisición de los terrenos al servicio de Patrimonio; y una vez adquirido el suelo necesario, se tendrá que iniciar la licitación del contrato para ejecutar las obras.

Como esta solución no se podrá ejecutar a corto plazo, desde el Cabildo se está trabajando en conseguir una mayor efectividad en la separación en origen. De este modo se podría atenuar un poco el volumen de camiones que llega a Salto del Negro.

Sueño imposible en Hoya de la Plata

La nueva carretera de acceso al vertedero de Salto del Negro, que mide algo más de 1,8 kilómetros, parte de la rotonda de La Marfea, pasa por delante del Tívoli y sigue hasta alcanzar el ecoparque norte.

En su momento, se calculó que esta actuación tendría un coste superior a los dos millones de euros ya que había que adquirir parte del suelo, ampliar la pista preexistente, modificar algunos taludes y construir muros de contención.

El 23 de diciembre de 2015, a petición de los vecinos, se redactó el primer anteproyecto con estudios de alternativas.

Tras escoger la solución definitiva, en abril de 2017 se terminó el proyecto, que pasó la supervisión de Obras Públicas. Se solicitaron modificaciones hasta que en febrero de 2020 se le dio el visto bueno.

Fuente: canarias7.es